Secretaría de Cultura, Educación y Promoción de las Artes - CIUDADES Y LOCALIDADES DE AVELLANEDA (http://www.culteducaavellaneda.com.ar/noticias)

DOCK SUD - 5- 2005 - 14: 0   (: Patrimonio Cultural)
SU COMIENZO

Proyecto de construcción del canal portuario Dock Sud de la Capital

La modificación de la estructura portuaria, base del sistema operativo de la transformación económica operada a partir del 80,  quedó complementada con la construcción del canal portuario del Dock Sud de la Capital, en territorio del Partido de Barracas al Sud-Avellaneda, dentro del área intercomunicada por la extensa red ferroviaria que ponía en contacto los puertos del Riachuelo, Madero, el Canal y el Mercado Central de Frutos, eje del comercio lanero, Cuatro de las mayores obras realizadas en el área en las dos últimas décadas del siglo XIX y las dos primeras del XX.

Si bien la empresa montada por el financista español Juan Paul Angulo, conjuntamente con Antonio Demarchi, Rodrigo Botet y Juan Manuel Núñez como principales accionistas y el Ingeniero Luis Augusto Huergo, como proyectistas y director de las obras, bajo el rubro de “Compañía Dock Sud de la Capital”, fracasó a poco de iniciados los trabajos y fue a la quiebra, otra empresa, formada en Londres por el Ferro Carril Sud, se hizo cargo de las deudas, logró la transferencia de la concesión de 1888, y reinició las obras, logrando habilitar la primera sección del canal y su dársena en el año 1905, e iniciar la construcción  de la sección segunda, introduciendo variantes en el proyecto original, con la aprobación del Gobierno Nacional.

A fines de la década del Centenario la segunda sección estaba terminada, tendidos los ramales férreos del  Sud y excavada la tercera sección, que nunca llegó a terminarse.

El principal impulsor de las obras de construcción del Dock Sud fue el Ferro Carril del Sud, principal, si no único accionista de la Compañía británica que se hizo cargo de la concesión Paul Angulo, y su ingerencia supuso o solo la percepción de los derechos portuarios  del arriendo y / o venta de tierras de la Compañía, no utilizables a los fines portuarios, sino el de ejercer el monopolio del transporte ferroviario desde y hacia sus muelles.

La construcción del Canal implicaba también la información de un pueblo en terrenos de la Compañía, según el amanzamiento propuesto por el ingeniero Huergo en 1889, que en parte la Empresa inglesa respetó. Así se formó el pueblo del Dock Sud, uno de los más característicos de Avellaneda, entre 1905 y 1910, en que  asentó en él un núcleo importante de población, al habilitarse la primera sección del Canal, radicarse las primeras industrias e instalarse la gran usina de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad, cuya primera sección de dínamos se inauguró en 1910.

Alemana Transatlántica de electricidad habilitó una línea tranviaria desde la Usina del Dock Sud (entonces en construcción) a la Isla Maciel, y en 1912, otro ramal desde la Usina a la Ciudad de Avellaneda, completando la línea.

Desde las concesiones otorgadas es interesante destacar los proyectos de la Sociedad Wells y Barber y Álvarez  Fernández. La primera concesión estaba compuesta de varios ramales, que como una verdadera red de rieles, cubría todo el área comprendida entre el Riachuelo, el canal Sarandi, el Río de la Plata y la Avenida Mitre; la línea recorrería la calle Mitre, desde el puente de Barracas al arroyo Sarandi; bordearía la ribera del Riachuelo, la costa del Río de la Plata y el canal Chico de uno y otro lado; ambas riberas del Dock Sud<, recorrería la calle Roca en toda su extensión, las calles Dardo Rocha y su prolongación hasta el Río de la Plata; Chacabuco y Manuel Estévez, y sus prolongaciones hasta el canal; había un ramal desde el canal a la costa del Río de la Plata en lo que sería la tercera sección del Dock sud, recorrería a su vez, varias calles céntricas. Era un proyecto colosal, cuyos rieles estarían tendidos casi en su totalidad sobre inmensos baldíos.

Dos ramales del proyecto de Álvarez Fernández iban a Dock Sud; uno desde el pueblo Piñeiro por las calles Pavón, Colón, Maipú, Paláa, Lavalle, 25 de mayo y su prolongación hasta el canal; otro  por las calles Chacabuco, Roca, Industria (Carlos Tellier), Ribera del Riachuelo, Isla Maciel, hasta la ribera oeste del Dock Sud, y por ésta hacia la prolongación de la calle Dardo Rocha y por ésta hasta Mitre.

El 25 de abril de 1909, el periódico “La Verdad” al indicar que en la fecha debería inaugurarse la línea del tranvía eléctrico desde la usina al arroyo Maciel (todavía no llegaría a la Isla), señala que el puente fijo ya terminado, a los efectos de hacer llegar los rieles a la ribera del Riachuelo, “dificultara el tránsito de botes  evitando así los paseos fluviales a los recreos”. Pero concluye “se satisface con este servicio, una necesidad muy sentida y que dará un nuevo impulso a su creciente progreso”. Se refiere al progreso y que dará un nuevo impulso a su creciente progreso”. Se refiere al progreso del pueblo del Dock Sud.

El 10 de junio de 1910, la Municipalidad autorizó a la Compañía Transatlántica Alemana de Electricidad, a ampliar el recorrido de la línea con un ramal desde la Usina a la esquina de Mitre y General Pinto (12 de octubre). Debido a ello, la Empresa hizo un replanteo general de la concesión, por el cual se establecía el servicio completo de la línea, entre la Isla Maciel (ribera sud del Riachuelo) y la Ciudad de Avellaneda (cruce Mitre-Pinto), con un recorrido de 5 kilómetros.

La línea se inauguró el 13 de mayo de 1912, con un paseo de las autoridades municipales y de la Compañía e invitados especiales, entre los que no faltó el periodismo, a lo largo del recorrido, embarcados en dos coches motores construidos por la fábrica Van Der Sypen de Colonia.

Quedaban así unidos a la Isla Maciel, el Dock Sud y la Ciudad de Avellaneda, por un medio de transporte permanente, que contribuyó al desarrollo de esas poblaciones bastante alejadas del casco urbano entonces, entre el que mediaban grandes baldíos. En 1914, el Tercer Censo nacional registró que la línea, de carácter municipal, pues no salía del territorio del Partido, poseía 5 coches motores, 2 coches comunes y dos zorras de carga; que su valor era de 206.776 pesos y que en 1913 había conducido 1.097.000 pasajeros.

LAS  PRIMERAS  RADICACIONES  INDUSTRIALES

El primer periodo de radicación industrial en el Dock Sud, cubre el breve lapso de diez años que median entre 1905 y 1914; en que se instalan la planta industrial de la Sociedad General de Productos químicos, empresa de la cual era uno de los principales accionistas el ingeniero Demarchi; la Usina de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad y la Anglo Mexican Petrolum Products Compañy Limited, inaugurando ésta la radicación petrolera en el área.

La Sociedad General de Productos Químicos    

La Sociedad General de Productos Químicos, con sede en la ciudad de Buenos Aires, calle Belgrano 420, adquirió en 1904, dos manzanas de terreno en el área del pueblo del Dock Sud, una tras otra, de este a oeste, con frente al canal, registradas con el número 258 y 259, limitadas por las calles Juan Diaz de Sois (ribera oeste), Ingeniero Huergo, Debenedetti y medianera sud de la Usina CATE, con el deseo de construir en ella su planta industrial.

El 16 de enero de 1906, el Ingeniero Luis F. Lo Iácono, director Técnico de la Sociedad, solicitó a la Municipalidad el permiso correspondiente para construir las instalaciones de la fabrica, de acuerdo a los planos de planta y alzada que presentaba (expediente 2-S-1905).

Elevado el pedido y los planos a informe de las oficinas técnicas del Municipio, quienes pusieron objeción al planeamiento de la fábrica sin dejar los suficientes espacios de comunicación con el exterior o calles públicas, por entender que se la instalaba en un futuro centro de población.

El informe de la Oficina de Obras Publicas señalaba que se trataba de un establecimiento industrial de importancia y cuya extensión requiere indudablemente una gran superficie para desarrollarse y guardar entre sus distintos pabellones una prudente distancia, teniendo en cuenta el peligro que la naturaleza de la fabricación a que se destina entraña para el personal que ha de emplearse, pero esto mismo debe preocupar a la empresa para aislar en lo posible dichas construcciones de la población que más adelante ha de afluir a sus proximidades. No se concibe –continua el informe- levantar edificios de tal magnitud fomentando la consiguiente población, sin dar fáciles y cómodas vías de comunicación a los puntos de comercio o movimiento de más importancia. Las calles de acceso al Dock Sud (al canal se refiere) son de imperiosa necesidad para la población que se extenderá en esa zona en un tiempo próximo y sería un acto impremeditado obstruir su apertura en una forma insalvable para mas adelante.

Debido a ello, la Sociedad hubo de dejar para la apertura de las calles hoy Huergo y Debenedetti y habilitar un pasaje dentro de las manzanas adquiridas (Dreyer). Los planos fueron aprobados y autorizada la construcción de la fábrica.

La Usina de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad

En 1907. la C.A.T.E., adquirió junto al canal, linderas a las de la Sociedad General de Productos Químicos, cuatro manzanas de terreno, las numero 270, 271, 280 y 281, de la traza del pueblo del Dock Sud, con una superficie aproximada de 70.000 metros cuadrados, para construir en ellas la gran usina eléctrica que proveería de energía a los partidos de Avellaneda, Quilmes, Lomas de Zamora y parte de la Ciudad de Buenos Aires. Las cuatro manzanas, que formaron en bloque la planta de la fábrica de electricidad, estaban limitadas por las calles Juan Díaz de Solís (ribera oeste del canal), Paul Angulo, Debenedetti y la medianera norte de la Sociedad de la calle Viena (hoy 25 de mayo).

Esta adquisición de tierras se originó el 10 de noviembre de 1906 fecha en que los señores Augusto Schulz y Máximo Gensch, en representación de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad de Buenos Aires, presentaron al Comisionado Municipal de Avellaneda, el proyecto de construcción de la usina de gran capacidad de producción de energía eléctrica, en lugar de hacer extensiones de cables desde la Capital al partido, según la autorización concedida por el Gobierno mediante el Decreto del 6 de junio de aquel año. Los representantes de la C.A.T.E. señalaron la conveniencia de instalar una nueva planta generadora, ante la creciente demanda de fluido eléctrico por la industria local.

Informada favorablemente la petición por el Gobierno de la Provincia, la Municipalidad concedió el permiso para la construcción de la Usina el 24 de diciembre de 1906. El 29 de enero de 1907, la Compañía solicitó la aprobación de los planos y especificaciones técnicas proyectadas en el gabinete de arquitectura de la Allegemeine Elektrizitats Gesseleschaft de Berlín (AEG), que dirigía entonces Peter Beherens, el creador del diseño industrial de la Alemania imperial. La empresa constructora de las obras sería la de Philips Holzman, de Frankfort, la misma que proyectara y construyera la planta procesadora del Frigorífico “La Blanca”. Empresa que años después sería la base de la GEOPE. Meses después, ya comenzados los primeros trabajos de fundación del edificio, la C.A.T.E. solicitó autorización para construir sus talleres (22 de julio de 1907). Las obras de la Usina comenzaron en los primeros meses de 1907, y trabajaron en la construcción y montaje de calderas del extranjero, muchos de los cuales afincaron en el Dock Sud.

El 14 de febrero de 1909, visitó las obras de la Usina, el Presidente de la República Dr. Figueroa Alcorta con sus ministros Aguirre, Iriondo y Betbedeer, y otros altos funcionarios del Poder Ejecutivo, siendo recibidos por los directores ingenieros Herlitzka y Schulz. Con motivo de la visita presidencial, dijo “La Verdad” que la potencia generadora capaz de producir la usina se calcula igual a la potencialidad de siete de los mas grandes acorazados modernos, o sea alrededor de 130.000 caballos de fuerza, calculándose tambien que puede alimentar de fuerza motriz y luz de la Capital, Flores, Belgrano, Avellaneda, Lomas, Banfield y otras poblaciones cercanas a la Capital Federal. En agosto de aquel año, la C.A.T.E. solocitó al Poder Ejecutivo Nacional la autorización para establecer un sistema completo de canales y pozos de toma, repartición y desague del agua de circulación de los condensadores de las turbinas a vapor de la nueva usina de Dock Sud, desde el Rio de la Plata. Autorización que fue concedida.

En 1910, con motivo de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo, se inauguró la parte principal de la gigantesca planta energética, y la Compañía solicitó permiso a la Municipalidad para realizar las ampliaciones proyectadas. Ese año produjo 161.701.049 de kilowatios/hora.

En 1912, se construyo la planta refrigeradora de aceites, siempre sobre los proyectos originales del gabinete de la AEG.

La Usina de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad no solo fue un factor importante de progreso para Avellaneda y para el pueblo de Dock Sud, y una fuente permanente de trabajo para el proletariado local, pese a los multiples problemas que generó el volcamiento de toneladas de hollín sobre la población durante treinta largos años, fue tambien el signo distintivo del Dock Sud, con su solida y poderosa estructura.

La Anglo Mexican Petroleum Products Company Limited

En 1913, la Compañía Petrolera Inglesa Royal Dutch, por medio de su filial en Buenos Aires, la Anglo Mexican Petroleum, construyó depósitos de petróleo en el Dock Sud, sin permiso Municipal. La empresa se instaló en terrenos de la Compañía Dock Sud de Buenos Aires, en el área anulada del proyecto del pueblo, al este del canal.

La infracción fue denunciada el 5 de mayo de 1914 por la inspección General de la Municipalidad de Avellaneda. Presionada por la Intendencia Municipal, la Empresa, por medio de su Gerente en Buenos Aires solicitó formalmente el permiso para construir sus depósitos de petróleo (tanques y edificios) para la recepción y entrega de combustible crudo, presentando planos y demás detalles. El permiso se le concedió el 23 de octubre de 1914, previo relevamiento del lugar por la Oficina Técnica correspondiente de la Dirección de Obras Publicas.

Con este primer permiso otorgado, la Anglo Mexican inicio formalmente la radicación petrolera en el Dock Sud, cuya precursora (aunque sin fines de industrialización) fue la  destilería de la Compañía Dock Sud, en 1892.

EL PUEBLO DEL DOCK SUD

La Traza

El pueblo del Dock Sud fue proyectado por la Sociedad Paul Angulo y Compañía sobre terrenos que fueron de sus principales accionistas Alfredo Demarchi y Juan Manuel Núñez. Al trazar su amanzamiento al este y oeste del canal a construirse, el ingeniero Luis A gusto Huergo fue su proyectista y realizador de su esquemático planteo urbano.  Si bien el ingeniero determinó su traza, haciendo llegar las lindes por el este hasta la ribera del Plata y la margen oeste del canal Chico, dejando el espacio suficiente para la apertura de sendas avenidas costeras, no estableció espacios para plazas, ni para ningún tipo de edificación pública (escuelas, iglesias, correos, etc), posiblemente dejando para épocas futuras tales disposiciones, en la medida en que se obrara su crecimiento.

Formando en cuadricula perfecta, en manzanas de 150 varas de lado, la divisoria entre unas y otras, estaba destinada a servir de eje a las calles que se abrieran. Las manzanas fueron amanojadas en sus vértices sobre el terreno, desmontando y rellenado. La traza se interrumpía con las diagonales, algunas perimetrales, que se formaron en razón de  la orientación norte-sud que se le dio al planteo urbano: las avenidas costeras, la línea divisoria con los terrenos de Ortiz, la calle Manuel Ocantos (cauce entonces del arroyo de la Crucecita), la calle Dardo Rocha, el antiguo camino de la Isla, divisorio de las tierras de Demarchi con las de Núñez (hoy calle Sargento Ponce) y una línea que partiendo del canal hacia la costa del Plata, hacia variar la traza al noroeste, pero conservando la línea de calles de norte a sud.

Huergo trazó 34 calles, 7 de ellas en diagonal, de norte a sud, al este del canal 32, 7 en diagonal con el mismo rumbo, al oeste; 17 paralelas al canal, al este y 9 en igual forma, al oeste; calles estas que salvando el accidente de la traza, se continuaban del uno al otro lado.

De las 32 calles de norte a sur, al oeste del canal, tres serian avenidas que se conectaban con calles abiertas en el pueblo de Barracas y que nacían en Mitre; Manuel Estévez, Ingeniero Huergo y Dardo Rocha. También serian avenidas, el camino linde entre Demarchi y Núñez, y la línea divisoria de los terrenos de Núñez con Ortiz, entre las hoy avenidas Mitre y Roca.

La cuadrícula formada por todas esas calles encerraban unas 367 manzanas regulares y 124  irregulares, éstas sobre diagonales y meandros del arroyo Maciel.

El plano editado por la Sociedad en 1889, marca la traza de las calles y avenidas. Su grafismo se debió sin duda a interesar a posibles compradores; al respecto, el Registro Gráfico de las propiedades rurales en Avellaneda y alrededores, del Ingeniero Raúl A. De Kémmeter, del año 1904, marca la cuadrícula original.

La nueva Empresa Dock Sud respetó la traza originaria del pueblo, desde la calle divisoria de las propiedades de Demarchi y Núñez, si bien con el correr de los años, al parcelarse algunas manzanas se las dividió al medio con pasajes.

El 6 de octubre de 1914, la Intendencia solicitó a la Oficina de Obras Públicas un informe sobre la existencia de calles en el Dock Sud, nombre y número tanto de las que se hallaren escrituradas, como de las que no se hubiesen cumplido esos requisitos y tiempo en que fueron libradas al servicio público y en que forma, como asimismo sobre las fracciones que aún no hubieran sido divididas en manzanas y dejado el terreno para calles.

La formación del pueblo

Al instalarse en el Dock Sud la planta industrial de la Sociedad General de Productos Químicos, en 1905, podemos considerar que no había en el área un asentamiento poblacional que excediera el centenar de habitantes, considerando la antigua población rural de la costa. El planeamiento de la fábrica química coincide con la apertura de la primera sección del canal y la iniciación de las obras de la segunda sección, po lo que suponemos que los primeros agrupamientos poblacionales de carácter estable se produjeron en esos años (1905/1908). Lo cierto es que en el año 1909, ya en funcionamiento la primera industria de envergadura instalada en el Dock Sud y en avanzado estado de construcción la Usina de  la C.A.T.E. con gran desplazamiento de personal empleado en las obras y en el montaje de la planta, el pueblo debería tener cierto número de habitantes, inclusive cierta plataforma comercial al servicio de esa población incipiente.

Que había una formación barrial de cierta importancia, lo determina en el hecho de que el Consejo Escolar de Avellaneda, entre las siete escuelas rurales que solicitó se crearan para las villas del Partido incluyó para Dock Sud, señalando que en el pueblo había un terreno para instalarla, donado por el Ingeniero Demarchi.

La escuela fue creada con el numero 35 por la Dirección General de Escuelas de la Provincia. En abril de 1909, el periódico “La Verdad” indico que la escuela aún “No había abierto sus puertas a la educación pública por falta de elementos materiales”, señalando que el Consejo Escolar “esta empeñado en que funcione lo mas pronto posible”. Los vecinos habían construido una casilla para instalarla.

En ese mismo año, un grupo de vecinos se agrupaba para formar una “Comisión de Fomento Barrial”, liderados por el ingeniero Millán, quienes se pusieron a “trabajar activamente para mejorar en todo sentido el Dock Sud y confían hacer mucho en beneficio de este futuro gran pueblo”, dice el corresponsal de “La Verdad”.

El Censo Municipal de 1909, había dado para el Cuartel 7ª que comprendía las poblaciones de Entre Vías, Isla Maciel y Dock Sud, un total de 7.408 habitantes, de los cuales unos 1.200 formaban la población del incipiente Dock Sud. La población del Cuartel estaba conformada por 4.113 nativos del país y 3.295 extranjeros de distintas nacionalidades, entre los que primaban los italianos (1671), españoles (719), austriacos (266) y alemanes (235). El resto del espectro se diluían en 25 países de origen. Una buena parte de esa población extranjera (ingleses, austriacos, alemanes, holandeses, suizos, dinamarqueses y montenegrinos) estaba radicada en el Dock Sud, debido a la labor portuaria y al montaje de la Usina. Lamentablemente no se poseen datos concretos sobre la población del pueblo del Dock Sud en aquel año, pues quedaba englobada dentro de la población del Cuartel 7ª.

En Mayo de 1910, comenzó a funcionar la primera sección de la Usina, recie3n terminada y ya en obras de ampliación; la monumental construcción de entonces, con tres de sus seis chimeneas de sesenta metros de altura, se destacaba en el chato panorama del Dock Sud de entonces, entre las arboledas de Maciel.

El 26 de junio de 1910, se declaró fundada la Comisión de Fomento de Dock Sud y se instala en la Farmacia de don Atilio Duca, frente a la Usina, calle Ingeniero Demarchi, esquina Berlín (hoy avenida Debenedetti y Facundo Quiroga). La comisión comenzó a trabajar de inmediato y solicitó a pedir a la Municipalidad autorización para construir un puente sobre el Arroyo Maciel, en la prolongación de la calle Manuel Estévez, con el objeto de poner en comunicación directa el pueblo con la ciudad de Avellaneda. El 12 de julio de 1911, la Comisión de Obras Públicas del Consejo Deliberante, a quien fue girada la petición, la denegó, debido a que la Comisión de Fomento pretendía cobrar derecho de peaje para resarcirse de los gastos de construcción y mantenimiento. Con el interés de que el puente se construyera, el Consejo devolvió el expediente a la Comisión de Obras Públicas para que reconsiderara la medida. Esta finalmente resolvió aconsejar se otorgara el permiso, sin que se ejerciera, el derecho de peaje. El Consejo aceptó lo resuelto el 22 de julio de 1911.

"La Verdad" se hizo eco de la Resolución del Consejo, y al mencionar el logro de la Comisión de Fomento expresó que dicha Comisión esta formada por vecinos de arraigo y bien intencionados que coadyuvan en la tarea en que pueblo y autoridades deben realizar de consumo y mancomunadamente en provecho de todos.

Al final de 1911, "La Verdad", al hacer un análisis del progreso urbano del partido, refiriéndose al pueblo del Dock Sud dice "pocos años más y el dock Sud será una magnifica porción de Avellaneda, donde la industria y el trabajo eleven diariamente sus cantos al futuro.

"Por múltiples razones esta parte esta llamada a sufrir una transformación total, transformación que ya se ha iniciado con la instalación y el funcionamiento de la poderosa Usina eléctrica de la Compañía Transatlántica Alemana, la mas grande del mundo hasta la fecha; allí será, no hay duda, donde se levante una ciudad típica por su situación, población e industria, y el progreso tendrá en el Dock Sud y sus adyacencias el mas hermoso de los sitiales.

El 28 de enero y el 6 de setiembre de 1911, se escrituraron a favor de la Municipalidad de Avellaneda, tierras destinadas a la apertura de calles, donadas por el ingeniero Alfredo Demarchi y su esposa doña Clara Leloir.

El 18 de febrero de 1912, con el auspicio de la C.A.T.E. se creo en el Dock Sud la Escuela Alemana, fundada con la intención de impartir educación y enseñanza del idioma a los hijos y familiares de los técnicos y operarios de esa nacionalidad que trabajaban en la Empresa. Esta apoyaría mas tarde la formación de una cooperativa y de un club social y deportivo.

Instalada con todos los adelantos técnicos en materia de fabricación de energía eléctrica, con enormes depósitos de combustible, siempre bien provistos, la Isuna supero la crisis mundial de carbón de piedra de ese año 1912, provocada por la larga huelga minera inglesa, frente a muchos establecimientos industriales que debieron reducir sus servicios, inclusive el sistema ferrocarrilero. La Compañía Alemana de Depósitos de Carbón, subsidiaria de la C.A.T.E., con muelles y depósitos en la ribera sur del Riachuelo, a inmediaciones de la Vuelta de Badaracco, atendió la provisión de combustible, con una capacidad de almacenaje de 65.000 toneladas.

El 9 de mayo de aquel año, la ya Sociedad de Fomento de Dock Sud se dirigió a la Municipalidad, elevándose una extensa petición de mejoras, el arreglo de las calles en la parte mas poblada, la construcción de desagües, la colocación de focos de iluminación, el rellenamiento de la calle que se prolongaba desde el puente sobre el arroyo Maciel en la de Pinto (12 de octubre), por donde -decía la nota de la Sociedad- corría el tranvía eléctrico (se refería a la línea de la C-A-T-E-, que pronto se inauguraría), a la provisión de agua corriente y a disponer la obligatoriedad de hacer cercar los terrenos y construir veredas.

De los progresos evidentes del Dock Sud, habla el periódico "El Orden", "Es sorprendente-dice- el desenvolvimiento progresivo que día a día adquiere la población del Dock Sud-Isla Maciel. La edificación se difunde y como consecuencia lógica la tierra se valoriza den progresión que sorprende. Esto nos permite asegurar para este barrio un hermoso porvenir, máximo se lleva a cabo el propósito de retirar las quintas y se procede a la apertura de calles. Como medida eficaz y tendiente a activar mas y mas el progreso local, seria conveniente que la Intendencia Municipal de Avellaneda, recabara del Consejo Deliberante una ordenanza que obligara a los propietarios a construir cercos y veredas, como asimismo se pusieran en vigor las ordenanzas vigentes en lo que se refiere a la higiene y salubridad pública.

El nombre de sus calles

El 25 de mayo de 1912, "La Verdad" anuncio la formación de una Asociación de Fomento, constituida a los efectos de encauzar los progresos de esta importante zona del Municipio, realzados por la inauguración de la línea de tranvías al Dock. La Comisión honoraria de dicha comisión estaba integrada por el Intendente Municipal don Alberto Barceló, el ingeniero Alfredo Demarchi. El presidente de la Comisión local del Ferro Carril Sud, el presidente de la Compañía Dock Sud de Buenos Aires, el director General de la Compañía Alemana Transatlantica de Electricidad, el señor Juan A. Núñez y el doctor Antonio de P. Aleu. La junta ejecutiva de la Asociación estaba integrada por Delfor del Valle, como Presidente; Adolfo Larisgoitia, como vice; Maximo Millan, vicepresidente segundo (era el hombre que había impulsado la primera comisión de fomento en 1909); Ángel López, secretario; Carlos Ordrozola, prosecretario; Lucas Pietrich, tesorero y José Cantelli, protesorero. Eran vocales Alfredo Demarchi (hijo), José Vega, Víctor Muguetta, Francisco J. Caorsi, David del Riego, Andrés Stagnaro, Virginio Blasin, Juan B. Zanachetti, Luis Sconza, Lorenzo Frattini, Antonio Ballanti, Alfredo Rapallini y Apolinar Gonzalez.

El 28 de junio, la Sociedad de Fomento envió a la Intendencia un plano del pueblo con una nomenclatura de calles elaborada por la Institución, con nombres oficiales propuestos por el vecindario. Entonces solo dos calles tenian nombres oficiales. Juan Diaz de Solis, calle de la Ribera oeste del canal, nominada por Resolución del 23 de agosto de 1891 y la que comunicaba la Ciudad de Avellaneda con el pueblo, el rumbo este de la ciudad, que era la virtual prolongación de la denominada desde el 4 de marzo de 1893, con el nombre de Manuel Estevez. Al mismo tiempo, la Sociedad pedia la numeración de las casas y colocación de focos de luz, reiterando pedidos anteriores. Con respecto a la iluminación publica, la Oficina competente de la Municipalidad había calculado en 28 los focos a colocar. El Intendente Barceló dispuso su inmediata instalación.

El 17 de octubre, la Sociedad reitero el pedido de nomenclatura y expreso que ya había sido colocada la numeración de las casa. Las oficinas de Catastro y Obras Publicas informaron a la Intendencia que la nomenclatura podía se aprobada, porque las calles propuestas por el vecinadario no se repetían en la nomenclatura general del Partido. El expediente fue remitido al Consejo Deliberante, el que la aprobó por resolución del 4 de noviembre de 1912.

Los nombres propuestos y oficializados eran: Avenida Alfredo Demarchi (hoy Sargento Ponce), Pinzón (hoy Gaboto), Madrid, Manuel Estévez, (ya oficializada), Roma (hoy Mazzini), Londres (hoy Combatientes de Malvinas), Juan Paul Angulo, Berlín (hoy Quiroga), Viena (hoy 25 de mayo), continuación de la ya existente), Ingeniero Huergo, Vertiz, Diego Góngora, Progreso (hoy Republica de Cabo Verde), Magallanes (hoy Campana), Congreso (hoy Suárez, continuación de la ya existente), Hernandarias (hoy Manuel Ocantos, continuación de la ya existente), Gaboto (hoy Capdevila, continuación de  la ya existente), Vespucio (hoy Beguiristain, continuación de la ya existente, entonces Jaramillo), y El Cano (hoy Iriarte, continuación de la ya existente), de norte a sud, y Juan Díaz de Solís (ya nominada en 1891), Ayolas, Facundo Quiroga (anteriormente denominada por la población Alfredo Demarchi y hoy Avenida Agustín Debenedetti), Leandro Alem, Juan M. Núñez, Reconquista (después Billinghurst, hoy Nicolás Avellaneda), Garay (hoy Irala), Defensa y Victoria (hoy Hiroshima), de este a oeste.

Nombres como dijimos impuestos por el vecindario con justicia, pues Demarchi, Paul Angulo y Juan  M. Núñez, fueron los fundadores del pueblo a través de la Sociedad Dock Sud de la Capital, Huergo su diseñador, Madrid, Roma, Londres, Berlín y Viena, son las capitales de los países cuya mayoría vecinal era oriunda de estos, Pinzón, Magallanes, Gaboto, Vespucio, El Cano, Ayolas y Garay, recuerdan a capitales de la Conquista, marinos y geógrafos del nuevo mundo. Hernandaria y Góngora a dos gobernantes del Río de la Plata, Vertiz al progresista Virrey, Alem, tributo al ilustre y Quiroga, al controvertido caudillo riojano, con cuya imposición se rindió por primera vez en el país homenaje a uno de los paladines del federalismo provincial. Progreso, Congreso, Reconquista, Defensa y Victoria son nombres simbólicos, caros al sentimiento popular. Todos, no podían estar mejor impuestos. Así lo entendió el Consejo al aprobarlos.

El 26 de enero de 1914, el Consejo Deliberante acepto la propuesta de don Antonio de Alen para prolongar y abrir la calle conocida como camino a la isla, entonces denominada Avenida Alfredo Demarchi, para comunicar ambas poblaciones y el 7 de febrero, el Gobierno de la Provincia donó a la Municipalidad un puente de hierro para colocarlo sobre el paso de Maciel, en la calle Manuel Estévez, como había sido pedido por la Sociedad de Fomento. "La Verdad" anunció su colocación.

El Tercer Censo Nacional, dio un total de 12.271 habitantes para el cuartel 7mo. de Avellaneda; 4863 más que en 1909, descompuestos en 6350 argentinos (2237 más que en 1909) y 5926 extranjeros (2226 más que en 1909). Del total del cuartel, correspondían al Dock Sud 3742. La población en cinco años había aumentado en 2542 almas.

Pronto vendría para el Dock Sud el desarrollo de su vida institucional al arraigarse la comunidad local. Se fundaría casi de  inmediato una sociedad de educación popular y el inolvidable padre Ayrolo, fundador de parroquias e instituciones, oficiaría la primera misa en el pueblo, en una sala de la Sociedad General de Productos Químicos.

FEDERICO FERNÁNDEZ LARRAIN
Extraído del libro “Dock Sud un sentimiento” de
Félix O. Orquiguil y Maria Teresa Pikulski 

[Secretaría de Cultura, Educación y Promoción de las Artes]

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